sábado, 6 de octubre de 2012

Capitulo 10

Deje su cuerpo sin vida medio hundido en aquella sangre y salí de la sala, no sentía nada mas que paz, mi vida pasada solo era capaz de recordarla como si de un sueño fuera. Acababa de nacer y ya había dado mis primeros pasos.




- Mi mente no es lo único distinto en mí, mi cuerpo también es distinto, - pensé - mis músculos han crecido y juraría que también soy más alto, soy otra persona.



Me cabreaba aquel sitio, era un repetitivo laberinto que iba a ninguna parte, aunque a veces sorprendía con algo nuevo, en aquel pasillo en el que ahora me encontraba divise un espejo de apariencia antigua colgado en una de sus paredes, me sitúe frente a él y observe en que me había convertido. Mis brazos eran el doble de grandes y los músculos estaban muy marcados, mi cuerpo estaba cubierto de líneas curvas como si de un tatuaje que simulara ser llamas y mi piel estaba muy pálida. Lo que realmente me sorprendió fue el cambio de mi rostro, mi cara estaba mucho más marcada, mis ojos rezumaban furia y su color era tan blanco como el hielo.



- ¿Con que tu eres Raziel? – me dije mirándome en el espejo



Aquel cambio me gusto, me hacía sentir bien, me sentía más fuerte y ágil, y todo ápice de miedo había desaparecido. No sabía porque, pero tenía el presentimiento de que me deparaba mi siguiente prueba, y estaba ansioso por empezarla, el combate resultaría feroz.


Corrí con gran ansiedad, mi cuerpo me pedía sangre y mi corazón adrenalina, pero mi cerebro solo pensaba en saber cuál era el límite de aquel cuerpo del cual era dueño. Comencé a sentirme raro, algo extraño pasaba, sentía que algo estaría a punto de ocurrir, y así fue. De la nada cayó sobre mí un hombre apenas protegido con grebas, brazales y hombreras, y armado con un espadón tan grande que ninguna persona normal sería capaz de levantar y aun menos esgrimir, pero el si podía. Lo mire unos segundos antes de reaccionar, era Tomek, había cambiado al igual que yo y al igual que yo su cuerpo tenia dibujos, líneas gruesas de un tono azul eléctrico impregnaba su cuerpo. En sus ojos vi que el también me conocía, pero sabía que debía luchar, solo uno seguiría en pie.


El estaba en guardia al igual que yo, ambos esperábamos que alguno se moviera, nos analizábamos mutuamente. Todo estaba en silencio, no se nos escuchaba ni respirar, pero algo se escucho de pronto, una voz aguda y aparentemente algo psicótica grito una orden desde algún sitio de aquel laberinto, y el eco trajo la voz – Acaba con él, YA – y Tomek cargo contra mí, el pasillo era amplio, pero no lo suficiente como para moverme mucho, y su rango de alcance era claramente superior, lo único que podía hace era correr por donde había venido en busca de algún sitio algo más amplio. Tomek me pisaba los talones y cada vez que su arma pasaba cerca de mi cabeza era capaz de un zumbido, un zumbido eléctrico emanaba de su espada.



-No huyas – escuche en mi mente

-Pero debo hacerlo – me conteste



Y continúe corriendo mientras una risa casi esquizofrénica retumbaba por los pasillos, aunque al final me tuve que detener, este pasillo no tenia salida, me encontraba entre la espada y la pared literalmente hablando. Desenfunde mis espadas diminutas en comparación con la suya y espere su ataque. Tomek ataco, y su arma se ilumino envuelta en electricidad, detuve su ataque sorprendentemente con mis dos espadas, pero su electricidad estallo y me empujo haciéndome casi perder el equilibrio.



-Usa también la magia de tus armas – me escuche susurrar



Pero no sabía cómo hacer tal cosa. Tomek volvió a atacar, pero esta vez opte por esquivar el ataque. – Usa a la parca – pensé, pero no entendía nada de lo que pensaba, mi cambio no era completo todavía, si no sería capaz de saber todo lo que esconde mi cerebro. Tomek grito – Electrum – y la electricidad de su espada pareció hacerse solida alrededor de esta, agrandando el tamaño y mis posibilidades de perder. Aunque gracias a aquello lo comprendí, me concentre en mis armas, pensé para mí – Parca -. Note como si de mis manos brotara fuego, y así era, un fuego de tonalidad negra envolvía mis armas y parecían más ligeras, Tomek sonrió y volvió a atacar con esa arma brillante de desmesurado tamaño. Yo pare el ataque con tan solo una de mis espadas dejando libre la otra, esta vez hubo estallido en su arma, y su costado izquierdo era mío. Asique allí lance como una aguja mi espada envuelta en llamas negras, y se hundió en el quemando su piel.


En aquel momento Tomek sonrió y se agacho un momento para decirme algo al oído.



-Gracias por liberarme de él, me controlaba, pero muerto no podrá hacerlo más, acaba con el por mí- me pidió

-Lo prometo – le dije - ¿pero quién es? – aunque ya me imaginaba la respuesta

-Edgar- me dijo cayendo muerto a mis pies

viernes, 5 de octubre de 2012

Capitulo 9

Noté como poco a poco la fuerza escapaba de mi cuerpo y con ella la vida. Sabía que era mi final, ya no sentía dolor, solo una intensa paz, la visión se nublo y acabo mi vida tal y como la conocía.


Horas después desperté, ansioso por acabar de una maldita vez lo que quiera que empecé. Sabía que la oscuridad era total, pero podía ver a la perfección, imaginaba lo que debía hacer, comí un poco de pan y carne seca, lo baje con un poco de agua y corrí por un interminable laberinto durante horas, hasta…, hasta que note un olor; una mezcla entre acero y sangre. Desenvaine mis espadas y me prepare para lo que creía iba a ser un combate difícil. Camine con sigilo hasta otra sala, esta no estaba totalmente vacía, distinguí cuerpos muertos de extrañas criaturas dispersas por la sala en un mar de sangre que tapaba el suelo y que me cubría hasta las rodillas.



Es la hora de probarte…, Raziel – pensé con una sonrisa.



Me sentía lleno de emoción y de energía, el ambiente de esta sala estimulaba mi instinto asesino y me inundaba en adrenalina. Me pareció escuchar un leve choque de algún tipo de metal, di una vuelta sobre mí y observe detenidamente la sala en la que me encontraba. La sala era redonda y el techo era una inmensa cúpula con un fresco en el que se vislumbraba una feroz batalla, al otro lado de la sala una sombra me observaba, era bastante grande y relucía roja. A pesar de estar inmóvil me prepare para un ataque, algo tuvo que matar a todas estas criaturas. La figura pareció moverse, algo que confirme cuando escuche el roce de sus dos grandes hachas contra su enorme armadura.



Bien, empecemos pues – susurre

Pues empecemos – contesto la figura



La voz era muy grave y sonaba como si viniese de lo más profundo del mismísimo infierno, eso me dio a entender que era algo más que un ser humano. Cuando se acerco logre verlo a la perfección, media lo menos 2 metros y medio y uno de sus brazos era algo más grande que una de mis piernas; no, estaba claro, no es un ser humano. Llevaba puesta una armadura que no dejaba ver fisura alguna, estaba hecha de placas y de mallas en ciertos puntos para poder moverse con la mayor soltura posible, lucia de rojo a causa de la sangre, y sus dos hachas parecían poder cortar un coche con facilidad. No sabía muy bien cómo iba a terminar aquello, pero seguro que no iba a ser nada fácil ni rápido.


La enorme figura corrió hacia mí a una velocidad casi inhumana, agitando esas dos enormes hachas con violencia, solo fui capaz de moverme lo justo para esquivar el ataque, y la figura tan rápido que pensé que ya se terminaba el combate, pero me agache y esquive el ataque. Di un salto hacia atrás para alejarme de él pero seguía mis movimientos como si fuera capaz de adivinarlos, me lanzaba golpes una y otra vez sin descanso, yo los desviaba con mis espadas o los esquivaba como podía, pero en algún momento el ser me impactaría y seguramente sería mi final, debía reaccionar y rápido.


Sus ataques eran violentos pero controlados, aunque su guardia era pobre, su única defensa era no darme tiempo para atacar, asique debía conseguir eso, tiempo, con un par de segundos me bastaría. Al esquivar uno de sus ataques agarre uno de los muchos cuerpos muertos de la sala y lo situé entre los dos, seguidamente me aparte de él con un salto y espere el momento oportuno. El momento llego rápido, golpeo el cuerpo con sus hachas a la par para apartarlo y justo en ese momento salte hacia el intentando acertarlo en el costado, si lograba dañar la malla lo suficiente tendría un punto débil. Logre impactarle pero no hice ni un arañazo en la armadura.



-Tendré que sudar sangre para poder hacerle un solo rasguño – pensé



Mientras el giraba yo volví a golpearlo en el mismo sitio, pero esta vez mas fuerte. Esta vez sí, arañe la armadura, -vaya mierda- . El volvió a empezar sus ataques y yo volví a esquivarlos.



-¿Volvemos a empezar, eh?- le pregunte

-Aaagggggrrr- el solo gruño

-Menudo animal- pensé



En ese momento uno de sus ataques logro darme, más bien me rozo, en el hombro izquierdo, pero dolía como si me lo hubiese cortado, quemaba más que el fuego, yo solo era capaz de gritar de dolor e intentar alejarme de él.



-Ya esta, se acabo- pensé mientras aquel animal levantaba sus dos hachas sobre su cabeza y se preparaba para su golpe final

-¿A que estas esperando?- escuche en mi cabeza- No existe el miedo, recuérdalo.

-Pero tengo miedo- respondí

-Godoy tiene miedo, Raziel no. Libéralo ahora- me dijo

-No puedo- dije

-Recuerda quien eres y porque estás aquí -me dijo

-No lo se

-¿Quién eres?

-Godoy

-NO, ¿QUIEN ERES?



-RAZIEEEEEL – En ese momento grite aquel nombre con una rabia que nunca antes había sentido, note mientras lo gritaba como si mi cuerpo estuviese nadando en aguas en calma, ya no me dolía el hombro, y sin darme cuenta estaba saltando hacia las dos grandes hachas que caían hacia mí. Mis espadas chocaron contra sus hachas y las separe la una de la otra, todo lo viví en cámara lenta, pase entre las dos hachas y mire a los ojos del ser, me pareció distinguir los suyos, pero seguramente lo imaginara, aun así apunte con mis ninjato hacia ellos y use todas mis fuerzas para clavárselos en esos ojos. Vi como poco a poco el metal de mis espadas atravesaba el metal de su yelmo hasta la guarda y como el cayo de espaldas y yo sobre él, estaba completamente inmóvil y le saque las espadas que ahora brillaban rojas.


Le quite el yelmo y mire aquellos orificios emanadores de sangre donde antes debió haber ojos, y después observe el resto del rostro. Lo conozco, pero antes era más pequeño, su pelo largo, su barba perfilada y su cara inconfundible.



-Este ser antes era amigo mío,- dije en voz alta – pero yo ya no soy el mismo y por lo que veo tu tampoco lo eres,…







… Pepe.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Capitulo 8

Al final del pasillo, se encontraban sobre un altar, dos espadas enfundadas en sus vainas negras. Me acerque y las mire más detenidamente, el mango era de cuero negro y tela negra sobre un fondo rojo, la guarda era de plata y por la forma y el tamaño sabia que eran dos ninjato. Los sujete a mi espalda formando una equis y di la vuelta para buscar la siguiente prueba.



No es posible – estaba encerrado, donde antes había un pasillo ahora había una pared


Busque algo que me pudiera indicar una salida, intente mover el altar pero era demasiado pesado. Estuve un largo tiempo encerrado, hasta que oí una voz, era Mario.


¿Listo para tu siguiente prueba? Te va a resultar más difícil – me dijo


Muéstrame la salida y lo descubriremos – le respondí



En ese momento escuche algo parecido al rozar de las rocas unas con otras, como cuando se abre la puerta de un templo en las películas. El suelo se abrió y caí a la oscuridad. Cuando llegue al suelo rodé para amortiguar la caída, calcule unos seis metros, aunque tampoco podía estar seguro. A pesar de que en donde me encontraba no había nada de luz veía perfectamente, además, oía a alguien caminar y respirar, es más, me parecía que llegaba incluso a sentir su miedo. Como un depredador avance por otra multitud de pasillos guiado por el sentimiento y el sonido que cada vez se hacían más fuertes. Una voz dentro de mi no paraba de repetirme,- el miedo es tu enemigo, acaba con el-.


Al final llegue a una sala circular, estaba vacía, pero los pasos se acercaban. Me sentía furioso, la voz que había escuchado en mi cabeza parecía controlarme. Estaba sediento de sangre de aquel del que sentía tanto miedo. Oía cada vez más fuertes los fuertes latidos de un corazón nervioso, estaba a punto de llegar, desenvaine las espadas y espere. La figura apareció temblando, cuando me vio se alegro, aunque seguía teniendo miedo.



¿Godoy? Por fin encuentro a alguien – dijo mientras se acercaba



Era Dani y la verdad que me alegre de verle, pero mi voz no respondía y mi cuerpo no se movía. Cuando Dani llego a mí, mi brazo derecho se movió rápidamente provocando un profundo corte en su estomago, y mi cuerpo siguió el movimiento de la espada hasta que quede dándole la espalda, con mi otra espada clavada en su pecho. No quería hacerlo, pero no fui capaz de controlar mi cuerpo, el miedo que sentía en el pareció controlarme. Pronto deje de sentir el miedo y no sentí nada. Saque la espada de su pecho y las envaine mientras oí el peso muerto caer a plomo en el suelo.


Si estas eran las pruebas no me agradaban, me sentía utilizado y eso me cabreo bastante. Solo recuerdo que me puse a correr todo lo que pude, creo que también gritaba, creo que era por la rabia, la verdad que poco recuerdo. Solo que en uno de esos pasillos algo me golpeo la cabeza y caí.



Me desperté con dolor de cabeza, me encontraba sobre una cama, seguía en esa especie de laberinto, pero en una pequeña sala.


Parece que por fin te despertaste – me dijo una voz que me sonaba bastante


Rápidamente me levante y busque mis espadas, pero no estaban, ni mis cuchillos.


Siento haberte desarmado, pero no podía fiarme de ti – me dijo - ¿Todavía no sabes quién soy?


La verdad es que la voz me resultaba muy familiar


¿De verdad no reconoces tu propia voz? - me pregunto


Eso me sorprendió bastante, ¿mi propia voz? No era posible, o eso creía.


¿Mi propia voz? – fue lo único que fui capaz de decir


Exacto – dijo mientras apareció una figura delante mía


No es posible – dije


La figura que tenía delante era yo, o se parecía muchísimo.


Si es posible, – empezó a decirme – no creas en lo imposible y lo posible, porque si no no podrías creer todo lo que ya has vivido. Mira, yo soy por llamarlo de alguna manera tu potencial encerrado, lo que Mario te dijo en la carta que debías sacar junto con tu instinto. Tu instinto ha salido casi por completo a la luz, pero tú potencial lo encierras dentro de ti, te da miedo, y recuerda que ese es tu mayor enemigo.


En ese momento caí, el era la voz que oía dentro de mí, y seguramente también fue quien controlo mi cuerpo y mato a Dani.


Vaya, por lo que oigo ya lo has descubierto – me dijo como si me hubiese leído la mente – recuerda que yo estoy dentro de ti aunque me veas, y oigo lo que piensas; y sí, era yo, si no mataba a tu amigo por ti no lo harías nunca, y eso no puedo permitirlo. Además, recuerda porque mataste a Luis, y preguntate en porque con Dani iba a ser distinto. Deja salir tu potencial, déjame ayudarte, y sobre todo, mata ya a Godoy y deja nacer a Raziel.


¿Y cómo quieres que haga eso? – le pregunte


Te he dicho que me dejes ayudarte, asique pídeme ayuda y te mostrare el camino – me dijo


Pues ayúdame,– le dije - con tal de salir de aquí


Bien, te ayudare – me dijo con una sonrisa, pero noté que detrás de esa sonrisa escondía algo que no me gustaba.


En ese momento, vi como a una velocidad antinatural, desenvaino una de mis espadas de su espalda y me la clavo en el estomago. Puso su cara en mi oído y me susurro – Esta es la única manera en que puedo ayudarte -, y desapareció de seguido.


Al mirar a mi estomago vi la espada clavada en él y a mi agarrándola por el mango, me había controlado para que yo mismo me la clavara, - sera hijo de puta -, caí al suelo desangrándome, preguntándome, como es posible que así me ayude en algo.

jueves, 26 de agosto de 2010

Capitulo 7

Lo hice, abrí esa especie de sello, aunque todavía no sé exactamente como. El suelo se hundía en un gran agujero donde antes había un sello metálico. Mire dentro de ese abismo, y no halle nada más que oscuridad. Me subí a la mesilla y cogí una antorcha que tire por el gran agujero, divise como se perdía en el fondo, tanto que deje de ver la luz como caía, aunque pude divisar justo debajo mía una grieta bastante grande, - ¿podría ser el camino?-.


Me lancé a la grieta sin pensármelo dos veces, intentaba seguir mi instinto como decía en la carta, espero no estar equivocado. Caí con un pie dentro y por poco caigo al vacio de espaldas, pero pude agarrarme a un pequeño saliente de la pared. Busque como pude en la mochila, necesitaba una linterna, no se veía nada, y no encontré nada. Tuve que caminar a oscuras por aquella grieta, me pegué a la pared y andaba con cuidado por si me encontraba con otro abismo. Al rato me pareció distinguir algo, parecía que mis ojos se estaban acostumbrando a la oscuridad completa, aunque no lo pude comprobar a ciencia cierta porque empecé a ver una leve luz al fondo, y poco a poco me acerque hasta ella.


Di con una grieta que me llevaba hasta un pasillo como en el que me había despertado hacia un rato. El pasillo estaba vacío, camine por él y agradecí la luz de las antorchas. Camine por los pasillos sin saber a dónde iba, sabía que estaba perdido, pero procuraba no pensar en eso. Sin saber porque me puse la capucha y la pequeña mascara, me puse también los guantes y agarre bien fuerte los cuchillos, aunque no sabía porque. El pasillo por el que iba me llevaba hasta una sala enorme, completamente vacía, a excepción de las antorchas y de un cuerpo que agarraba sus rodillas y hundía su cabeza entre ellas, apartado en un rincón. Me acerque hacia él.



Disculpa, ¿se encuentra bien? – no sabía quién era, y no sabía si estaba bien, pero si estaba allí seguramente bien no lo estaría.


Vete, no quiero hacerte daño – la voz la conocía, a pesar de estar ahogada en lagrimas la conocía


¿Luis? ¿Eres tú?


Luis levanto la cabeza y me miro a los ojos, era él, pero estaba cambiado. Los ojos eran totalmente negros, la cara la tenía muy marcada, y me dio la impresión de notarle la mandíbula un poco más grande.


Tranquilo Luis, soy yo, Godoy – me acerque más, hasta estar justo a su lado, aunque no me terminaba de fiar, es obvio que algo le pasaba.


Vete – me grito mientras con una sola mano me lanzo unos tres metros por el aire.



Cuando me levante, me quede paralizado, Luis estaba en pie, y media por lo menos dos metros y los músculos los tenia hinchados, en sus manos se veían garras como la de la bestia que lo hirió, además de que su mandíbula ahora era mucho más grande y tenía la espalda encorvada hacia delante, exacto, se había convertido en uno de esos monstruos. Me prepare por si me embestía, cosa que no tardo en hacer y yo rodé hacia un lado y corte el aire con un cuchillo en dirección a su pierna izquierda, falle. Enseguida me puse en pie y decidí esquivar y analizar, era una criatura grande y muy fuerte, por lo tanto no era muy ágil, aunque si rápida, no debía dejar que me alcance o no lo contaría, aunque tampoco quería matarlo, era mi amigo.


Lo esquive unas cuantas veces, ya sabía cómo atacaba, sabia como esquivarlo y ya había descubierto puntos débiles, era la hora de intentar pararlo. Volvió a cargarme con una garra levantada, antes de que llegara donde yo estaba salte hacia sus piernas con los cuchillos por delante, le corte en ambas piernas a la altura de los tobillos y rodé de seguido, no le hice mucho, aunque rugió de dolor más que de ira, o eso me obligue a pensar. Rápidamente me puse en pie y salte sobre su espalda justo antes de que se diera la vuelta, clavé los cuchillos sobre sus omóplatos y hay me quede encaramado sin saber qué hacer, solo intentaba esquivar los garrazos que lanzaba en vano, con tanto musculo no llegaba a darme. Corrió y salto pero no se libro de mi, hasta que se le ocurrió estamparse de espaldas contra la pared, salte no sé cómo, me quede haciendo el pino sobre los cuchillos y aprovechando la inercia caí en el suelo con una voltereta y me dio justo tiempo a ver como partía parte de la roca solo con su espalda.


Aproveche su breve conmoción del golpe para atacarle, no sé cómo pero todo los cortes los lance hacia sus tendones, sin siquiera pensarlo. Aun así aquella bestia seguía moviéndose, aunque un poco más lenta, no parecía que se fuese a cansar nunca. Entonces me vino a la cabeza partes de la carta que leí, y fue cuando lo entendí todo y me abalance a por él. Estuvo a punto de darme en varias ocasiones pero yo fui más rápido y lo pude esquivar, el en cambio no, tenia cortes por todo el pecho, los brazos y las piernas, y aun así seguía luchando, pero el gran corte de la tripa no lo soporto, cayó al suelo con todo el peso de su cuerpo. Para asegurarme que no se levantaba le raje el cuello y me fui de aquella sala en busca de mi siguiente prueba.


Debería estar cansado, pero en cambio me sentía más fuerte, ya no me sentía tan preocupado como antes y notaba algo nuevo dentro de mí, algo que me guiaba por los pasillos como si supiera donde va, y en cierto modo yo también lo sabía.


Corrí sin descanso durante más de una hora, aquello era como un laberinto pero ya no me sentía perdido, sabía a donde iba y fue cuando llegue a otro pasillo sin salida cuando lo vi.



Hay esta – me dije para mis adentros - lo encontre

sábado, 16 de enero de 2010

Capitulo 6

Sentaos, por favor – nos invitó aquel hombre



Estábamos en una sala circular, cavada en la roca, en medio de la sala estaba situada una mesa circular con varias sillas, todo parecía antiguo, y mucho. Dejamos todas las cosas apartadas a un lado y nos sentamos, aquel hombre también se sentó y se descubrió el rostro, aparentaba una avanzada edad, posiblemente unos 70 años, aunque sus movimientos eran como los de cualquiera de nosotros, e incluso más firmes y sus arrugas no eran tan numerosas. Tenía el pelo canoso, largo, sujeto con una coleta, barba de varias semanas y los ojos azules e hinchados, posiblemente a causa de un insomnio provocado por todo aquello.



Creo que os debería explicar unas cuantas cosas – comenzó a decir -. Lo primero, mi nombre es Mario, soy el guardián de las profecías. Las profecías hablaban del regreso de los Necrónimos y de unos jóvenes que con ayuda de la antigua magia podrían intentar remediarlo.


Nos miro detenidamente, perecía que nos estuviese analizando uno por uno, parecía que pudiera penetrar en nuestras mentes.


Bien, deberíais comer algo y descansar, mañana será un día muy largo para vosotros. Debéis prepararos para lo que se os avecina. – Señalo a un lado de aquella habitación, donde ahora se divisaba una puerta que antes no estaba, o que no nos fijamos en realidad.



Cuando volvimos la vista de la puerta la mesa estaba repleta de comida y agua fresca. Mario no se encontraba en la habitación. Al principio comimos con recelo, pero el hambre se termino por apoderar de nosotros y engullimos todo lo que pudimos, nadie dijo nada. Cuando terminamos de cenar fuimos a la habitación. Seis camas, y al pie de cada cama unas bolsas que contenían nuestras cosas, como marcando la cama de cada uno con nuestras pertenencias.


Nos acostamos, no hablamos mucho, el cansancio, el agobio, el estrés, esa situación irreal era demasiado para cualquiera de nosotros. Nos dormimos en poco tiempo, seguramente todos sufrimos de pesadillas aquella noche, yo por lo menos si. Deseaba despertarme y ver que todo había sido eso, una mala pesadilla. Por desgracia no fue así, es más, fue peor.



¿Dónde estoy? – me pregunte



No estaba en la habitación, estaba al final de un pasillo de piedra negra, con antorchas de un fuego azul alumbrando desde las altas paredes del pasillo. Al lado de la cama había una mesita con un sobre, lo abrí y saque una carta de su interior. La leí:



“Buenos días Raziel, ese será tu nuevo nombre, en el cajón de la mesita encontraras todo lo necesario para tu entrenamiento. Debajo de la cama tienes una mochila con algunas cosas más, puede que seas uno de los elegidos de la profecía, al igual que tus amigos, y ahora debes pasar las pruebas que lo confirmen.”


“Tus amigos deben estar leyendo también la carta en estos momentos, no los busques porque no los vas a encontrar. Ya solo me queda despedirme y desearte suerte. Raziel, tu solo debes seguir tu instinto en todo momento y así sabrás que hacer. Debes dejar que se libere el poder que duerme en ti, pero para eso vas a tener que hacer cosas que no te van a gustar, pero deberás hacerlo si quieres salvarte tu y a todo este mundo. Recuerda, haz caso a tu instinto.”



Cuando termine de leer la carta me dispuse a abrir el cajón. Dentro había telas negras, las cuales saque con cuidado del cajón y las deje sobre la cama. Era una especie de uniforme oscuro, algo holgado, pantalones, unas botas, una camiseta y una sudadera con una capucha algo pequeña, o eso me pareció, unos guantes y una máscara que solo dejaba libres mis ojos. A mí me recordó bastante a los típicos atuendos de los ninjas, modificando algunas cosas.


Cuando me vestí con esas ropas, miré debajo de la cama. Ciertamente había algo, una pequeña mochila que parecía estar llena. La saque de debajo de la cama y la abrí. Dentro había un par de cuchillos bastante afilados, una cantimplora, pan y algo de carne seca, además un papel doblado en uno de los bolsillos pequeños de la mochila. Parecía una indicación, o más bien una pista de lo que debía hacer. Decía lo siguiente:



“Cuando estés perdido, y no sepas que hacer,
para encontrar la salida, lo que no existe debes ver.”


Me quede sentado en la cama un rato, pensativo, o más bien confuso.


¿Qué coño me quieren decir con esto? – me pregunte en voz baja


Mire hacia el pasillo, largo e interminable era la visión que ofrecía.


Debe haber alguna salida por aquí – me obligue a creer



Estuve varios minutos buscando por todas partes alrededor de la cama, algo extraño, más extraño quiero decir, pero no encontré nada, hasta que se me ocurrió mirar debajo de la cama. Parecía haber algo, brillaba metálico, justo donde estaba la mochila hacia un rato. Moví la cama, como pesaba la condenada, casi me hago polvo, y entonces lo vi. Unos signos extraños dibujados en relieve en el suelo con colores metálicos. Hay debía hacer algo - ¿Pero el que? -.

lunes, 2 de febrero de 2009

Capitulo 5

Abrí la puerta y salimos corriendo en dirección contraria a aquellos muertos, estaban demasiado ocupados asaltando aquellos portales como para darse cuenta de nuestra presencia. Sin saber porque corrimos hacia la Renfe, no había nadie en toda la calle Real. Entramos y nos saltamos las puertas de los ticket, corrimos escaleras abajo y saltamos a la vía.



¿A dónde vamos ahora? - pregunto Dani


Creo recordar que los seguratas tienen sus taquillas por aquí – dije


Corrimos hacia la puerta que estaba en una de las paredes de las vías. Comprobé si estaba echada la llave.


Está abierta – dije



Entramos y efectivamente era el taquillero, lo registramos todo por si encontrábamos alguna de las armas reglamentarias, pero no encontramos nada. Cogimos todas las hachas, espadas y demás cosas que cogimos en la casa de Pepe y nos las repartimos. Dani saco una caja no muy grande de su mochila, la abrió y saco de ella material que supusimos había cogido de urgencias. Se acerco a Luis y le empezó a quitar los puntos. La herida ya estaba cicatrizada, pero la tonalidad negra cubría su pierna desde la ingle hasta la rodilla, no pintaba nada bien todo aquello.


No sabíamos qué hacer ni a donde ir, estábamos nerviosos y bastante preocupados. Teníamos miedo de salir y encontrarnos con aquellas aberraciones.



No deberíamos quedarnos aquí mucho tiempo – dijo Tomek - Esos bichos podrían aparecer en cualquier momento


Opino lo mismo – dijo Pepe


Como queráis, a mi me da igual – dije



Salimos de la habitación y volvimos a las vías, solo se escuchaba nuestra respiración y nuestros pasos. Nos dirigimos a las escaleras y comenzamos a subir por ellas. Solo fueron cinco escalones, cinco escalones y entonces lo oímos. Todos los cristales de la estación de tren reventaron a la vez que decenas de agudos chillidos se clavaban en nuestras cabezas. Vimos caer los trozos de cristal escaleras abajo, no hizo falta decir nada, sabíamos lo que había que hacer,… dar la vuelta y correr.


Nos adentramos en el túnel, no veíamos nada, nos encontrábamos lejos de la leve luz que venía de la estación, y a pesar de que teníamos una linterna no la utilizamos por miedo a que aquellas criaturas nos vieran. Los chillidos eran lejanos, no sabía dónde estaban los demás, aunque oía gente corriendo cerca de mí. A fondo del túnel logre distinguir la leve luz de la salida.


Salimos del túnel, miramos a nuestro alrededor, Dani, Pepe y Edgar salían detrás nuestra.



¿Y ahora qué? - dijo Dani


Nadie dijo nada. Todos estábamos pensando que hacer y a donde ir.


Como veo seguís vivos – se escucho una voz de hombre mayor, pero parecía no venir de una dirección concreta – me alegro de que así sea, debéis venir a verme.


¿Y quién cojones eres? - grito Tomek - ¿Donde estas?


Lo sabréis cuando me encontréis – contesto la voz – Caminar con cuidado pues Parla es un campo de batalla, deberéis daros prisa.


Vale, ¿Pero dónde te buscamos? - dijo Luis


Venid a Parla Este, allí me encontrareis – contesto


¿En qué parte de Parla Este? - pregunte


Pero no hubo respuesta, no sabíamos quién era ni que quería, aliado o enemigo, ayuda o trampa.


Deberíamos ir, a lo mejor puede ayudarnos – dijo Dani


Tampoco tenemos ningún plan mejor – dijo Edgar


Pues vámonos ya antes de que nos encuentren – dijo Pepe



Decidimos ir por las vías del tren hasta llegar a la altura del Carrefour. Todo estaba tranquilo y comenzaba a anochecer, debíamos darnos prisa, de noche y sin luz era un suicidio andar por ahí. Salimos de las vías del tren y cruzamos campo a través, llegamos a la rotonda de la salida a Pinto, la cruzamos con cuidado y caminamos atento a todo. Entramos en la zona de Parla Este, no escuchábamos nada, ni vimos nada extraño, seguimos caminando por los raíles del tranvía hasta que vimos uno de los tranvías medio destrozado encima del asfalto. Nos acercamos con cuidado, y fue cuando vimos en medio de la calle un agujero enorme que ocupaba prácticamente la calle de edificio a edificio. Era como un abismo, no se veía fondo.



Por fin habéis llegado – dijo la voz que escuchamos antes


Al otro lado de ese inmenso agujero distinguimos una silueta, parecía ir vestido con túnicas y llevaba puesta una capucha.


Corred, hay mucho que hacer, deprisa – nos dijo


No dijimos nada y tampoco nos lo pensamos mucho, corrimos hacia el bordeando aquel abismo.


Seguidme – nos dijo cuando estábamos casi a su lado, y empezó a correr



Le seguimos por varias calles hasta que se paro frente a un portal. Susurro unas palabras que no alcanzamos a oír. En ese momento frente al portal surgió una gran roca rectangular cubierta de runas, y lo que parecía una puerta de piedra tallada con varias runas formando círculos.


Aquel hombre fue rozando una runa por círculo a la vez que susurraba palabras extrañas. Las runas comenzaron a brillar y la puerta se abrió.



Pasad por favor – dijo el hombre tendiendo su brazo hacia la puerta – una vez dentro hablaremos

martes, 20 de enero de 2009

Capitulo 4

Edgar – grite a la vez que corría hacia él


Me miro pálido, tenía las playeras llenas de sangre y algún que otro salpicón en la ropa. Junto a su pie derecho se encontraba un cuchillo bastante grande untado en sangre.


¿Que ha pasado? - Pregunte


Los he matado – susurro


¿A quién has matado?


A todos – en ese momento rompió a llorar



Los demás se encontraban a un par de metros de nosotros esperando hasta que nos acercamos.


Nadie pregunto nada a Edgar, ya dábamos por hecho que fuera lo que fuera había sido muy duro para él, asique decidimos no preguntar. No sabíamos ni qué hacer ni a donde ir, mientras lo decidíamos Luis grito de dolor y se toco el garrazo de la pierna. Dani se acerco para echarle un ojo a la herida pero Luis lo único que hacía era agarrarse la pierna mientras gritaba – ¡QUEMA! ¡QUEMA! - Al final le pudimos sujetar entre los demás mientras Dani le miro la herida.



Ostias – fue lo único que salió de su boca


¿Qué pasa? - preguntamos los demás


No lo sé – dijo sin apartar la vista de la herida



Luis parecía que se calmaba y lo soltamos, seguidamente observamos la herida. Los puntos seguían como nuevos y parecía que ya estaba casi cerrada la herida, en una noche, era imposible. Además alrededor de la herida se dibujaba un tono negruzco que parecía que se fuera a extender por toda la pierna.



Yo creo que eso no es normal – dijo Pepe


Normal no es y bueno tampoco creo que sea – dijo Dani


Bueno de momento vámonos y ya veremos qué pasa – dijo Tomek



Habíamos decidido ir a casa de Pepe, tenía en la pared de su habitación una pequeña armería que sería suficiente para nosotros seis. Decidimos armarnos por precaución y fue cuando Pepe dijo – vamos a mi casa-. Caminamos por la calle de Isabel II y seguidamente andamos por la calle torrejón, no se oía ni un alma y era preocupante y bastante agobiante, no podíamos ser los únicos supervivientes a todo esto. Al salir de la calle torrejón vimos que la calle Pinto estaba llena de coches estampados unos con otros, sangre en los cristales y en el suelo pero... no había rastro ni de un solo cuerpo, todos los supuestos cadáveres que se deberían encontrar aquí no estaban. Todo esto era muy extraño y aligeramos el paso, Luis no necesitaba ayuda para caminar y parecía recuperado milagrosamente. No hubo rastro de nadie más de camino a la casa de Pepe, ni vivos, ni muertos. En su casa tampoco había nadie, probamos suerte con el televisor, la radio y el ordenador pero no funcionaba nada. Preparamos las armas y un par de mochilas con comida y otras cosas de necesidad. Decidimos quedarnos allí todo lo posible, las armas y las mochilas estaban preparadas por si había que salir corriendo. Comimos a eso de las dos más o menos y nos quedamos dormidos.


Un par de horas más tarde nos despertó un barullo en la calle, se oían gritos y voces extrañas. Nos asomamos con cuidado para pasar desapercibidos y vimos gente. Una multitud de gente andaba por la calle con tranquilidad pero se movían de una manera algo extraña. Entonces nos fijamos mejor y distinguimos sangre en su rostro a la altura de la boca, en sus manos y algunos en sus ropas.



Son zombis – dijo Dani


Se mueven con demasiada agilidad – dije yo


Son necrófagos – dijo Edgar – Mi familia se convirtió en eso y los tuve que matar, después corrí y me escondí en el ambulatorio, allí pase la noche y cuando oí ruidos por la mañana creía que eran más de esas cosas y por eso salí con el cuchillo, cuando os vi no me lo creí.


¿Quieres decir que esos bichos son como los de la película de veintiocho días después o como la de rec? - pregunto Pepe


Si, más o menos – respondió Edgar


Ahora sí que debemos permanecer aquí todo el tiempo posible, la calle es más peligrosa, entre los bichos raros y estos zombis que hay por las calles es imposible andar por ahí sin ser vistos – dijo Dani


Deberíamos sacarle filo a las armas que no tengan – dijo Luis


¿Y con que los vas a afilar? - pregunto Pepe


No sé, ¿no tienes nada para afilar el cuchillo del jamón? - pregunto Luis


¿Sabes con que afilamos el cuchillo del jamón? - pregunto Pepe seguido de – lo afilamos con la polla



En ese momento oímos como la puerta de un portal cercano revienta por un fortísimo golpe. Yo aun estaba al lado de la ventana y fui el primero en asomarme por ella. Las monstruosidades aquellas embestían contra los portales para abrirles paso a los zombis. Todo indicaba que íbamos a tener que salir de allí lo más rápido posible y con muchísima discreción. Arramblamos con todos los bártulos que teníamos preparados por si había que salir corriendo y abrimos la puerta de la casa, bajamos las escaleras corriendo para que al salir del portal las criaturas estuvieran aun algo apartadas. Ya en la puerta del portal agarre el pomo, mire a los demás y conté.


Uno, dos y tres...