Edgar – grite a la vez que corría hacia él
Me miro pálido, tenía las playeras llenas de sangre y algún que otro salpicón en la ropa. Junto a su pie derecho se encontraba un cuchillo bastante grande untado en sangre.
¿Que ha pasado? - Pregunte
Los he matado – susurro
¿A quién has matado?
A todos – en ese momento rompió a llorar
Los demás se encontraban a un par de metros de nosotros esperando hasta que nos acercamos.
Nadie pregunto nada a Edgar, ya dábamos por hecho que fuera lo que fuera había sido muy duro para él, asique decidimos no preguntar. No sabíamos ni qué hacer ni a donde ir, mientras lo decidíamos Luis grito de dolor y se toco el garrazo de la pierna. Dani se acerco para echarle un ojo a la herida pero Luis lo único que hacía era agarrarse la pierna mientras gritaba – ¡QUEMA! ¡QUEMA! - Al final le pudimos sujetar entre los demás mientras Dani le miro la herida.
Ostias – fue lo único que salió de su boca
¿Qué pasa? - preguntamos los demás
No lo sé – dijo sin apartar la vista de la herida
Luis parecía que se calmaba y lo soltamos, seguidamente observamos la herida. Los puntos seguían como nuevos y parecía que ya estaba casi cerrada la herida, en una noche, era imposible. Además alrededor de la herida se dibujaba un tono negruzco que parecía que se fuera a extender por toda la pierna.
Yo creo que eso no es normal – dijo Pepe
Normal no es y bueno tampoco creo que sea – dijo Dani
Bueno de momento vámonos y ya veremos qué pasa – dijo Tomek
Habíamos decidido ir a casa de Pepe, tenía en la pared de su habitación una pequeña armería que sería suficiente para nosotros seis. Decidimos armarnos por precaución y fue cuando Pepe dijo – vamos a mi casa-. Caminamos por la calle de Isabel II y seguidamente andamos por la calle torrejón, no se oía ni un alma y era preocupante y bastante agobiante, no podíamos ser los únicos supervivientes a todo esto. Al salir de la calle torrejón vimos que la calle Pinto estaba llena de coches estampados unos con otros, sangre en los cristales y en el suelo pero... no había rastro ni de un solo cuerpo, todos los supuestos cadáveres que se deberían encontrar aquí no estaban. Todo esto era muy extraño y aligeramos el paso, Luis no necesitaba ayuda para caminar y parecía recuperado milagrosamente. No hubo rastro de nadie más de camino a la casa de Pepe, ni vivos, ni muertos. En su casa tampoco había nadie, probamos suerte con el televisor, la radio y el ordenador pero no funcionaba nada. Preparamos las armas y un par de mochilas con comida y otras cosas de necesidad. Decidimos quedarnos allí todo lo posible, las armas y las mochilas estaban preparadas por si había que salir corriendo. Comimos a eso de las dos más o menos y nos quedamos dormidos.
Un par de horas más tarde nos despertó un barullo en la calle, se oían gritos y voces extrañas. Nos asomamos con cuidado para pasar desapercibidos y vimos gente. Una multitud de gente andaba por la calle con tranquilidad pero se movían de una manera algo extraña. Entonces nos fijamos mejor y distinguimos sangre en su rostro a la altura de la boca, en sus manos y algunos en sus ropas.
Son zombis – dijo Dani
Se mueven con demasiada agilidad – dije yo
Son necrófagos – dijo Edgar – Mi familia se convirtió en eso y los tuve que matar, después corrí y me escondí en el ambulatorio, allí pase la noche y cuando oí ruidos por la mañana creía que eran más de esas cosas y por eso salí con el cuchillo, cuando os vi no me lo creí.
¿Quieres decir que esos bichos son como los de la película de veintiocho días después o como la de rec? - pregunto Pepe
Si, más o menos – respondió Edgar
Ahora sí que debemos permanecer aquí todo el tiempo posible, la calle es más peligrosa, entre los bichos raros y estos zombis que hay por las calles es imposible andar por ahí sin ser vistos – dijo Dani
Deberíamos sacarle filo a las armas que no tengan – dijo Luis
¿Y con que los vas a afilar? - pregunto Pepe
No sé, ¿no tienes nada para afilar el cuchillo del jamón? - pregunto Luis
¿Sabes con que afilamos el cuchillo del jamón? - pregunto Pepe seguido de – lo afilamos con la polla
En ese momento oímos como la puerta de un portal cercano revienta por un fortísimo golpe. Yo aun estaba al lado de la ventana y fui el primero en asomarme por ella. Las monstruosidades aquellas embestían contra los portales para abrirles paso a los zombis. Todo indicaba que íbamos a tener que salir de allí lo más rápido posible y con muchísima discreción. Arramblamos con todos los bártulos que teníamos preparados por si había que salir corriendo y abrimos la puerta de la casa, bajamos las escaleras corriendo para que al salir del portal las criaturas estuvieran aun algo apartadas. Ya en la puerta del portal agarre el pomo, mire a los demás y conté.
Uno, dos y tres...
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Ala k cabrones, dejar de sakear mi casa
ResponderEliminarno quedaba otra eres el unico con una armeria en casa xD
ResponderEliminarESO ES , PILLEMOS, TODO LO QUE PODAMOS DE CASA DE PEPE. XD
ResponderEliminarYO ME PIDO EL BOTIQUIN. XD
SIGUE ASI GODOY, ES LA CAÑA.
Iros a Toledo o a los chinos a x katanas baratas
ResponderEliminarMola mogollón xD
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