sábado, 16 de enero de 2010

Capitulo 6

Sentaos, por favor – nos invitó aquel hombre



Estábamos en una sala circular, cavada en la roca, en medio de la sala estaba situada una mesa circular con varias sillas, todo parecía antiguo, y mucho. Dejamos todas las cosas apartadas a un lado y nos sentamos, aquel hombre también se sentó y se descubrió el rostro, aparentaba una avanzada edad, posiblemente unos 70 años, aunque sus movimientos eran como los de cualquiera de nosotros, e incluso más firmes y sus arrugas no eran tan numerosas. Tenía el pelo canoso, largo, sujeto con una coleta, barba de varias semanas y los ojos azules e hinchados, posiblemente a causa de un insomnio provocado por todo aquello.



Creo que os debería explicar unas cuantas cosas – comenzó a decir -. Lo primero, mi nombre es Mario, soy el guardián de las profecías. Las profecías hablaban del regreso de los Necrónimos y de unos jóvenes que con ayuda de la antigua magia podrían intentar remediarlo.


Nos miro detenidamente, perecía que nos estuviese analizando uno por uno, parecía que pudiera penetrar en nuestras mentes.


Bien, deberíais comer algo y descansar, mañana será un día muy largo para vosotros. Debéis prepararos para lo que se os avecina. – Señalo a un lado de aquella habitación, donde ahora se divisaba una puerta que antes no estaba, o que no nos fijamos en realidad.



Cuando volvimos la vista de la puerta la mesa estaba repleta de comida y agua fresca. Mario no se encontraba en la habitación. Al principio comimos con recelo, pero el hambre se termino por apoderar de nosotros y engullimos todo lo que pudimos, nadie dijo nada. Cuando terminamos de cenar fuimos a la habitación. Seis camas, y al pie de cada cama unas bolsas que contenían nuestras cosas, como marcando la cama de cada uno con nuestras pertenencias.


Nos acostamos, no hablamos mucho, el cansancio, el agobio, el estrés, esa situación irreal era demasiado para cualquiera de nosotros. Nos dormimos en poco tiempo, seguramente todos sufrimos de pesadillas aquella noche, yo por lo menos si. Deseaba despertarme y ver que todo había sido eso, una mala pesadilla. Por desgracia no fue así, es más, fue peor.



¿Dónde estoy? – me pregunte



No estaba en la habitación, estaba al final de un pasillo de piedra negra, con antorchas de un fuego azul alumbrando desde las altas paredes del pasillo. Al lado de la cama había una mesita con un sobre, lo abrí y saque una carta de su interior. La leí:



“Buenos días Raziel, ese será tu nuevo nombre, en el cajón de la mesita encontraras todo lo necesario para tu entrenamiento. Debajo de la cama tienes una mochila con algunas cosas más, puede que seas uno de los elegidos de la profecía, al igual que tus amigos, y ahora debes pasar las pruebas que lo confirmen.”


“Tus amigos deben estar leyendo también la carta en estos momentos, no los busques porque no los vas a encontrar. Ya solo me queda despedirme y desearte suerte. Raziel, tu solo debes seguir tu instinto en todo momento y así sabrás que hacer. Debes dejar que se libere el poder que duerme en ti, pero para eso vas a tener que hacer cosas que no te van a gustar, pero deberás hacerlo si quieres salvarte tu y a todo este mundo. Recuerda, haz caso a tu instinto.”



Cuando termine de leer la carta me dispuse a abrir el cajón. Dentro había telas negras, las cuales saque con cuidado del cajón y las deje sobre la cama. Era una especie de uniforme oscuro, algo holgado, pantalones, unas botas, una camiseta y una sudadera con una capucha algo pequeña, o eso me pareció, unos guantes y una máscara que solo dejaba libres mis ojos. A mí me recordó bastante a los típicos atuendos de los ninjas, modificando algunas cosas.


Cuando me vestí con esas ropas, miré debajo de la cama. Ciertamente había algo, una pequeña mochila que parecía estar llena. La saque de debajo de la cama y la abrí. Dentro había un par de cuchillos bastante afilados, una cantimplora, pan y algo de carne seca, además un papel doblado en uno de los bolsillos pequeños de la mochila. Parecía una indicación, o más bien una pista de lo que debía hacer. Decía lo siguiente:



“Cuando estés perdido, y no sepas que hacer,
para encontrar la salida, lo que no existe debes ver.”


Me quede sentado en la cama un rato, pensativo, o más bien confuso.


¿Qué coño me quieren decir con esto? – me pregunte en voz baja


Mire hacia el pasillo, largo e interminable era la visión que ofrecía.


Debe haber alguna salida por aquí – me obligue a creer



Estuve varios minutos buscando por todas partes alrededor de la cama, algo extraño, más extraño quiero decir, pero no encontré nada, hasta que se me ocurrió mirar debajo de la cama. Parecía haber algo, brillaba metálico, justo donde estaba la mochila hacia un rato. Moví la cama, como pesaba la condenada, casi me hago polvo, y entonces lo vi. Unos signos extraños dibujados en relieve en el suelo con colores metálicos. Hay debía hacer algo - ¿Pero el que? -.

2 comentarios:

  1. Jarl!!! y k más, cabrón, siempre lo dejas en lo mejor. Pon la partida!!!!!XD

    ResponderEliminar
  2. Chachi chachi tío.

    Mola mucho.

    ResponderEliminar

Bueno cuando leais el capitulo dejar un pellizco de si os gusta y si quereis que siga escribiendo, si no os gusta o no comentais doy por echo que puedo dejarlo :D