Lo hice, abrí esa especie de sello, aunque todavía no sé exactamente como. El suelo se hundía en un gran agujero donde antes había un sello metálico. Mire dentro de ese abismo, y no halle nada más que oscuridad. Me subí a la mesilla y cogí una antorcha que tire por el gran agujero, divise como se perdía en el fondo, tanto que deje de ver la luz como caía, aunque pude divisar justo debajo mía una grieta bastante grande, - ¿podría ser el camino?-.
Me lancé a la grieta sin pensármelo dos veces, intentaba seguir mi instinto como decía en la carta, espero no estar equivocado. Caí con un pie dentro y por poco caigo al vacio de espaldas, pero pude agarrarme a un pequeño saliente de la pared. Busque como pude en la mochila, necesitaba una linterna, no se veía nada, y no encontré nada. Tuve que caminar a oscuras por aquella grieta, me pegué a la pared y andaba con cuidado por si me encontraba con otro abismo. Al rato me pareció distinguir algo, parecía que mis ojos se estaban acostumbrando a la oscuridad completa, aunque no lo pude comprobar a ciencia cierta porque empecé a ver una leve luz al fondo, y poco a poco me acerque hasta ella.
Di con una grieta que me llevaba hasta un pasillo como en el que me había despertado hacia un rato. El pasillo estaba vacío, camine por él y agradecí la luz de las antorchas. Camine por los pasillos sin saber a dónde iba, sabía que estaba perdido, pero procuraba no pensar en eso. Sin saber porque me puse la capucha y la pequeña mascara, me puse también los guantes y agarre bien fuerte los cuchillos, aunque no sabía porque. El pasillo por el que iba me llevaba hasta una sala enorme, completamente vacía, a excepción de las antorchas y de un cuerpo que agarraba sus rodillas y hundía su cabeza entre ellas, apartado en un rincón. Me acerque hacia él.
Disculpa, ¿se encuentra bien? – no sabía quién era, y no sabía si estaba bien, pero si estaba allí seguramente bien no lo estaría.
Vete, no quiero hacerte daño – la voz la conocía, a pesar de estar ahogada en lagrimas la conocía
¿Luis? ¿Eres tú?
Luis levanto la cabeza y me miro a los ojos, era él, pero estaba cambiado. Los ojos eran totalmente negros, la cara la tenía muy marcada, y me dio la impresión de notarle la mandíbula un poco más grande.
Tranquilo Luis, soy yo, Godoy – me acerque más, hasta estar justo a su lado, aunque no me terminaba de fiar, es obvio que algo le pasaba.
Vete – me grito mientras con una sola mano me lanzo unos tres metros por el aire.
Cuando me levante, me quede paralizado, Luis estaba en pie, y media por lo menos dos metros y los músculos los tenia hinchados, en sus manos se veían garras como la de la bestia que lo hirió, además de que su mandíbula ahora era mucho más grande y tenía la espalda encorvada hacia delante, exacto, se había convertido en uno de esos monstruos. Me prepare por si me embestía, cosa que no tardo en hacer y yo rodé hacia un lado y corte el aire con un cuchillo en dirección a su pierna izquierda, falle. Enseguida me puse en pie y decidí esquivar y analizar, era una criatura grande y muy fuerte, por lo tanto no era muy ágil, aunque si rápida, no debía dejar que me alcance o no lo contaría, aunque tampoco quería matarlo, era mi amigo.
Lo esquive unas cuantas veces, ya sabía cómo atacaba, sabia como esquivarlo y ya había descubierto puntos débiles, era la hora de intentar pararlo. Volvió a cargarme con una garra levantada, antes de que llegara donde yo estaba salte hacia sus piernas con los cuchillos por delante, le corte en ambas piernas a la altura de los tobillos y rodé de seguido, no le hice mucho, aunque rugió de dolor más que de ira, o eso me obligue a pensar. Rápidamente me puse en pie y salte sobre su espalda justo antes de que se diera la vuelta, clavé los cuchillos sobre sus omóplatos y hay me quede encaramado sin saber qué hacer, solo intentaba esquivar los garrazos que lanzaba en vano, con tanto musculo no llegaba a darme. Corrió y salto pero no se libro de mi, hasta que se le ocurrió estamparse de espaldas contra la pared, salte no sé cómo, me quede haciendo el pino sobre los cuchillos y aprovechando la inercia caí en el suelo con una voltereta y me dio justo tiempo a ver como partía parte de la roca solo con su espalda.
Aproveche su breve conmoción del golpe para atacarle, no sé cómo pero todo los cortes los lance hacia sus tendones, sin siquiera pensarlo. Aun así aquella bestia seguía moviéndose, aunque un poco más lenta, no parecía que se fuese a cansar nunca. Entonces me vino a la cabeza partes de la carta que leí, y fue cuando lo entendí todo y me abalance a por él. Estuvo a punto de darme en varias ocasiones pero yo fui más rápido y lo pude esquivar, el en cambio no, tenia cortes por todo el pecho, los brazos y las piernas, y aun así seguía luchando, pero el gran corte de la tripa no lo soporto, cayó al suelo con todo el peso de su cuerpo. Para asegurarme que no se levantaba le raje el cuello y me fui de aquella sala en busca de mi siguiente prueba.
Debería estar cansado, pero en cambio me sentía más fuerte, ya no me sentía tan preocupado como antes y notaba algo nuevo dentro de mí, algo que me guiaba por los pasillos como si supiera donde va, y en cierto modo yo también lo sabía.
Corrí sin descanso durante más de una hora, aquello era como un laberinto pero ya no me sentía perdido, sabía a donde iba y fue cuando llegue a otro pasillo sin salida cuando lo vi.
Hay esta – me dije para mis adentros - lo encontre
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Killo has matado al kabra!!! xDDD
ResponderEliminarMola mucho txo.
"No puedo matarle, xk es mi amigo", y cuando cae al suelo, le cortas el cuello??joder tioXD
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