sábado, 6 de octubre de 2012

Capitulo 10

Deje su cuerpo sin vida medio hundido en aquella sangre y salí de la sala, no sentía nada mas que paz, mi vida pasada solo era capaz de recordarla como si de un sueño fuera. Acababa de nacer y ya había dado mis primeros pasos.




- Mi mente no es lo único distinto en mí, mi cuerpo también es distinto, - pensé - mis músculos han crecido y juraría que también soy más alto, soy otra persona.



Me cabreaba aquel sitio, era un repetitivo laberinto que iba a ninguna parte, aunque a veces sorprendía con algo nuevo, en aquel pasillo en el que ahora me encontraba divise un espejo de apariencia antigua colgado en una de sus paredes, me sitúe frente a él y observe en que me había convertido. Mis brazos eran el doble de grandes y los músculos estaban muy marcados, mi cuerpo estaba cubierto de líneas curvas como si de un tatuaje que simulara ser llamas y mi piel estaba muy pálida. Lo que realmente me sorprendió fue el cambio de mi rostro, mi cara estaba mucho más marcada, mis ojos rezumaban furia y su color era tan blanco como el hielo.



- ¿Con que tu eres Raziel? – me dije mirándome en el espejo



Aquel cambio me gusto, me hacía sentir bien, me sentía más fuerte y ágil, y todo ápice de miedo había desaparecido. No sabía porque, pero tenía el presentimiento de que me deparaba mi siguiente prueba, y estaba ansioso por empezarla, el combate resultaría feroz.


Corrí con gran ansiedad, mi cuerpo me pedía sangre y mi corazón adrenalina, pero mi cerebro solo pensaba en saber cuál era el límite de aquel cuerpo del cual era dueño. Comencé a sentirme raro, algo extraño pasaba, sentía que algo estaría a punto de ocurrir, y así fue. De la nada cayó sobre mí un hombre apenas protegido con grebas, brazales y hombreras, y armado con un espadón tan grande que ninguna persona normal sería capaz de levantar y aun menos esgrimir, pero el si podía. Lo mire unos segundos antes de reaccionar, era Tomek, había cambiado al igual que yo y al igual que yo su cuerpo tenia dibujos, líneas gruesas de un tono azul eléctrico impregnaba su cuerpo. En sus ojos vi que el también me conocía, pero sabía que debía luchar, solo uno seguiría en pie.


El estaba en guardia al igual que yo, ambos esperábamos que alguno se moviera, nos analizábamos mutuamente. Todo estaba en silencio, no se nos escuchaba ni respirar, pero algo se escucho de pronto, una voz aguda y aparentemente algo psicótica grito una orden desde algún sitio de aquel laberinto, y el eco trajo la voz – Acaba con él, YA – y Tomek cargo contra mí, el pasillo era amplio, pero no lo suficiente como para moverme mucho, y su rango de alcance era claramente superior, lo único que podía hace era correr por donde había venido en busca de algún sitio algo más amplio. Tomek me pisaba los talones y cada vez que su arma pasaba cerca de mi cabeza era capaz de un zumbido, un zumbido eléctrico emanaba de su espada.



-No huyas – escuche en mi mente

-Pero debo hacerlo – me conteste



Y continúe corriendo mientras una risa casi esquizofrénica retumbaba por los pasillos, aunque al final me tuve que detener, este pasillo no tenia salida, me encontraba entre la espada y la pared literalmente hablando. Desenfunde mis espadas diminutas en comparación con la suya y espere su ataque. Tomek ataco, y su arma se ilumino envuelta en electricidad, detuve su ataque sorprendentemente con mis dos espadas, pero su electricidad estallo y me empujo haciéndome casi perder el equilibrio.



-Usa también la magia de tus armas – me escuche susurrar



Pero no sabía cómo hacer tal cosa. Tomek volvió a atacar, pero esta vez opte por esquivar el ataque. – Usa a la parca – pensé, pero no entendía nada de lo que pensaba, mi cambio no era completo todavía, si no sería capaz de saber todo lo que esconde mi cerebro. Tomek grito – Electrum – y la electricidad de su espada pareció hacerse solida alrededor de esta, agrandando el tamaño y mis posibilidades de perder. Aunque gracias a aquello lo comprendí, me concentre en mis armas, pensé para mí – Parca -. Note como si de mis manos brotara fuego, y así era, un fuego de tonalidad negra envolvía mis armas y parecían más ligeras, Tomek sonrió y volvió a atacar con esa arma brillante de desmesurado tamaño. Yo pare el ataque con tan solo una de mis espadas dejando libre la otra, esta vez hubo estallido en su arma, y su costado izquierdo era mío. Asique allí lance como una aguja mi espada envuelta en llamas negras, y se hundió en el quemando su piel.


En aquel momento Tomek sonrió y se agacho un momento para decirme algo al oído.



-Gracias por liberarme de él, me controlaba, pero muerto no podrá hacerlo más, acaba con el por mí- me pidió

-Lo prometo – le dije - ¿pero quién es? – aunque ya me imaginaba la respuesta

-Edgar- me dijo cayendo muerto a mis pies

viernes, 5 de octubre de 2012

Capitulo 9

Noté como poco a poco la fuerza escapaba de mi cuerpo y con ella la vida. Sabía que era mi final, ya no sentía dolor, solo una intensa paz, la visión se nublo y acabo mi vida tal y como la conocía.


Horas después desperté, ansioso por acabar de una maldita vez lo que quiera que empecé. Sabía que la oscuridad era total, pero podía ver a la perfección, imaginaba lo que debía hacer, comí un poco de pan y carne seca, lo baje con un poco de agua y corrí por un interminable laberinto durante horas, hasta…, hasta que note un olor; una mezcla entre acero y sangre. Desenvaine mis espadas y me prepare para lo que creía iba a ser un combate difícil. Camine con sigilo hasta otra sala, esta no estaba totalmente vacía, distinguí cuerpos muertos de extrañas criaturas dispersas por la sala en un mar de sangre que tapaba el suelo y que me cubría hasta las rodillas.



Es la hora de probarte…, Raziel – pensé con una sonrisa.



Me sentía lleno de emoción y de energía, el ambiente de esta sala estimulaba mi instinto asesino y me inundaba en adrenalina. Me pareció escuchar un leve choque de algún tipo de metal, di una vuelta sobre mí y observe detenidamente la sala en la que me encontraba. La sala era redonda y el techo era una inmensa cúpula con un fresco en el que se vislumbraba una feroz batalla, al otro lado de la sala una sombra me observaba, era bastante grande y relucía roja. A pesar de estar inmóvil me prepare para un ataque, algo tuvo que matar a todas estas criaturas. La figura pareció moverse, algo que confirme cuando escuche el roce de sus dos grandes hachas contra su enorme armadura.



Bien, empecemos pues – susurre

Pues empecemos – contesto la figura



La voz era muy grave y sonaba como si viniese de lo más profundo del mismísimo infierno, eso me dio a entender que era algo más que un ser humano. Cuando se acerco logre verlo a la perfección, media lo menos 2 metros y medio y uno de sus brazos era algo más grande que una de mis piernas; no, estaba claro, no es un ser humano. Llevaba puesta una armadura que no dejaba ver fisura alguna, estaba hecha de placas y de mallas en ciertos puntos para poder moverse con la mayor soltura posible, lucia de rojo a causa de la sangre, y sus dos hachas parecían poder cortar un coche con facilidad. No sabía muy bien cómo iba a terminar aquello, pero seguro que no iba a ser nada fácil ni rápido.


La enorme figura corrió hacia mí a una velocidad casi inhumana, agitando esas dos enormes hachas con violencia, solo fui capaz de moverme lo justo para esquivar el ataque, y la figura tan rápido que pensé que ya se terminaba el combate, pero me agache y esquive el ataque. Di un salto hacia atrás para alejarme de él pero seguía mis movimientos como si fuera capaz de adivinarlos, me lanzaba golpes una y otra vez sin descanso, yo los desviaba con mis espadas o los esquivaba como podía, pero en algún momento el ser me impactaría y seguramente sería mi final, debía reaccionar y rápido.


Sus ataques eran violentos pero controlados, aunque su guardia era pobre, su única defensa era no darme tiempo para atacar, asique debía conseguir eso, tiempo, con un par de segundos me bastaría. Al esquivar uno de sus ataques agarre uno de los muchos cuerpos muertos de la sala y lo situé entre los dos, seguidamente me aparte de él con un salto y espere el momento oportuno. El momento llego rápido, golpeo el cuerpo con sus hachas a la par para apartarlo y justo en ese momento salte hacia el intentando acertarlo en el costado, si lograba dañar la malla lo suficiente tendría un punto débil. Logre impactarle pero no hice ni un arañazo en la armadura.



-Tendré que sudar sangre para poder hacerle un solo rasguño – pensé



Mientras el giraba yo volví a golpearlo en el mismo sitio, pero esta vez mas fuerte. Esta vez sí, arañe la armadura, -vaya mierda- . El volvió a empezar sus ataques y yo volví a esquivarlos.



-¿Volvemos a empezar, eh?- le pregunte

-Aaagggggrrr- el solo gruño

-Menudo animal- pensé



En ese momento uno de sus ataques logro darme, más bien me rozo, en el hombro izquierdo, pero dolía como si me lo hubiese cortado, quemaba más que el fuego, yo solo era capaz de gritar de dolor e intentar alejarme de él.



-Ya esta, se acabo- pensé mientras aquel animal levantaba sus dos hachas sobre su cabeza y se preparaba para su golpe final

-¿A que estas esperando?- escuche en mi cabeza- No existe el miedo, recuérdalo.

-Pero tengo miedo- respondí

-Godoy tiene miedo, Raziel no. Libéralo ahora- me dijo

-No puedo- dije

-Recuerda quien eres y porque estás aquí -me dijo

-No lo se

-¿Quién eres?

-Godoy

-NO, ¿QUIEN ERES?



-RAZIEEEEEL – En ese momento grite aquel nombre con una rabia que nunca antes había sentido, note mientras lo gritaba como si mi cuerpo estuviese nadando en aguas en calma, ya no me dolía el hombro, y sin darme cuenta estaba saltando hacia las dos grandes hachas que caían hacia mí. Mis espadas chocaron contra sus hachas y las separe la una de la otra, todo lo viví en cámara lenta, pase entre las dos hachas y mire a los ojos del ser, me pareció distinguir los suyos, pero seguramente lo imaginara, aun así apunte con mis ninjato hacia ellos y use todas mis fuerzas para clavárselos en esos ojos. Vi como poco a poco el metal de mis espadas atravesaba el metal de su yelmo hasta la guarda y como el cayo de espaldas y yo sobre él, estaba completamente inmóvil y le saque las espadas que ahora brillaban rojas.


Le quite el yelmo y mire aquellos orificios emanadores de sangre donde antes debió haber ojos, y después observe el resto del rostro. Lo conozco, pero antes era más pequeño, su pelo largo, su barba perfilada y su cara inconfundible.



-Este ser antes era amigo mío,- dije en voz alta – pero yo ya no soy el mismo y por lo que veo tu tampoco lo eres,…







… Pepe.