Deje su cuerpo sin vida medio hundido en aquella sangre y salí de la sala, no sentía nada mas que paz, mi vida pasada solo era capaz de recordarla como si de un sueño fuera. Acababa de nacer y ya había dado mis primeros pasos.
- Mi mente no es lo único distinto en mí, mi cuerpo también es distinto, - pensé - mis músculos han crecido y juraría que también soy más alto, soy otra persona.
Me cabreaba aquel sitio, era un repetitivo laberinto que iba a ninguna parte, aunque a veces sorprendía con algo nuevo, en aquel pasillo en el que ahora me encontraba divise un espejo de apariencia antigua colgado en una de sus paredes, me sitúe frente a él y observe en que me había convertido. Mis brazos eran el doble de grandes y los músculos estaban muy marcados, mi cuerpo estaba cubierto de líneas curvas como si de un tatuaje que simulara ser llamas y mi piel estaba muy pálida. Lo que realmente me sorprendió fue el cambio de mi rostro, mi cara estaba mucho más marcada, mis ojos rezumaban furia y su color era tan blanco como el hielo.
- ¿Con que tu eres Raziel? – me dije mirándome en el espejo
Aquel cambio me gusto, me hacía sentir bien, me sentía más fuerte y ágil, y todo ápice de miedo había desaparecido. No sabía porque, pero tenía el presentimiento de que me deparaba mi siguiente prueba, y estaba ansioso por empezarla, el combate resultaría feroz.
Corrí con gran ansiedad, mi cuerpo me pedía sangre y mi corazón adrenalina, pero mi cerebro solo pensaba en saber cuál era el límite de aquel cuerpo del cual era dueño. Comencé a sentirme raro, algo extraño pasaba, sentía que algo estaría a punto de ocurrir, y así fue. De la nada cayó sobre mí un hombre apenas protegido con grebas, brazales y hombreras, y armado con un espadón tan grande que ninguna persona normal sería capaz de levantar y aun menos esgrimir, pero el si podía. Lo mire unos segundos antes de reaccionar, era Tomek, había cambiado al igual que yo y al igual que yo su cuerpo tenia dibujos, líneas gruesas de un tono azul eléctrico impregnaba su cuerpo. En sus ojos vi que el también me conocía, pero sabía que debía luchar, solo uno seguiría en pie.
El estaba en guardia al igual que yo, ambos esperábamos que alguno se moviera, nos analizábamos mutuamente. Todo estaba en silencio, no se nos escuchaba ni respirar, pero algo se escucho de pronto, una voz aguda y aparentemente algo psicótica grito una orden desde algún sitio de aquel laberinto, y el eco trajo la voz – Acaba con él, YA – y Tomek cargo contra mí, el pasillo era amplio, pero no lo suficiente como para moverme mucho, y su rango de alcance era claramente superior, lo único que podía hace era correr por donde había venido en busca de algún sitio algo más amplio. Tomek me pisaba los talones y cada vez que su arma pasaba cerca de mi cabeza era capaz de un zumbido, un zumbido eléctrico emanaba de su espada.
-No huyas – escuche en mi mente
-Pero debo hacerlo – me conteste
Y continúe corriendo mientras una risa casi esquizofrénica retumbaba por los pasillos, aunque al final me tuve que detener, este pasillo no tenia salida, me encontraba entre la espada y la pared literalmente hablando. Desenfunde mis espadas diminutas en comparación con la suya y espere su ataque. Tomek ataco, y su arma se ilumino envuelta en electricidad, detuve su ataque sorprendentemente con mis dos espadas, pero su electricidad estallo y me empujo haciéndome casi perder el equilibrio.
-Usa también la magia de tus armas – me escuche susurrar
Pero no sabía cómo hacer tal cosa. Tomek volvió a atacar, pero esta vez opte por esquivar el ataque. – Usa a la parca – pensé, pero no entendía nada de lo que pensaba, mi cambio no era completo todavía, si no sería capaz de saber todo lo que esconde mi cerebro. Tomek grito – Electrum – y la electricidad de su espada pareció hacerse solida alrededor de esta, agrandando el tamaño y mis posibilidades de perder. Aunque gracias a aquello lo comprendí, me concentre en mis armas, pensé para mí – Parca -. Note como si de mis manos brotara fuego, y así era, un fuego de tonalidad negra envolvía mis armas y parecían más ligeras, Tomek sonrió y volvió a atacar con esa arma brillante de desmesurado tamaño. Yo pare el ataque con tan solo una de mis espadas dejando libre la otra, esta vez hubo estallido en su arma, y su costado izquierdo era mío. Asique allí lance como una aguja mi espada envuelta en llamas negras, y se hundió en el quemando su piel.
En aquel momento Tomek sonrió y se agacho un momento para decirme algo al oído.
-Gracias por liberarme de él, me controlaba, pero muerto no podrá hacerlo más, acaba con el por mí- me pidió
-Lo prometo – le dije - ¿pero quién es? – aunque ya me imaginaba la respuesta
-Edgar- me dijo cayendo muerto a mis pies
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Tu sigue eh? :D
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